Mientras pienso de mi vida, o la poca que tengo busco soluciones pero lamentablemente no las encuentro... ¿será porque no hay?.
Entonces no debería preocuparme, pero aún esta ese vació. Como cuando un profesor cito una frase... ¿A quién le ha quitado nunca el hambre saber que no podrá comer?.
Supongo que a nadie tampoco le ha quitado el miedo a la muerte saber que no puede hacer nada. ¿A quien le ha sacado la curiosidad saber que no podrá estudiar?.
Desde afuera, desde la ignorancia y la inexperiencia las cosas parecen más fácil de lo que son... cosas que están fuera de los límites de la empatía. Y que, obvio yo también juzgué desde la ignorancia. Ahora entiendo cuando nos hablaban de la sabiduría de los ancianos... tanta experiencia que podría sernos útil pero no la escuchamos. ¿Cúantas veces hay que tropezar con la misma piedra para aprender?, ¿Cúando aprenderemos a escuchar?... supongo que nunca.
Tropiezo una y otra vez sin saber que están las piedras puestas intencionalmente, tampoco escucho voces porque no hay donde las debería haber.

Tal vez fue un error haberme dejado inspirar por una noche despejada y vistosa, dejado que el horizonte me rete a pensar tanto como su basto desfile de estrellas...
Supongo que lo sabré con el tiempo, ya se me fue la poca inspiración.. por lo tanto deberé volver a ver el cielo. Que lástima, ya amaneció, seguiré otro día.